Análisis de Boxes: Lost Fragments

Los juegos de rompecabezas llevan acompañándome desde hace años. Mi puerta de entrada fue Professor Layton, y desde entonces no he parado de probar todo tipo de títulos del estilo. Conozco bastante bien las mecánicas típicas del género y, aun así, siempre me apetece descubrir algo nuevo.
Por eso me hace mucha ilusión poder hablar de Boxes: Lost Fragments y compartir mi experiencia gracias a Snapbreak Games, que nos ofreció un código para poder disfrutarlo.
Un misterioso inicio
Al comenzar la partida, recibes una carta firmada por una tal Aurora. Te dice que necesita de tu ayuda, te entrega una llave misteriosa y te anima a avanzar si quieres obtener una recompensa de lo más sustanciosa. La premisa es breve, pero efectiva, y deja claro que el misterio será lo que guíe la experiencia. Desde el primer momento, el juego despierta mi curiosidad y me invita a adentrarme en los enigmas que plantea.
Al observar la estancia, vi que estaba en una especie de sala industrial pero elegante, con múltiples detalles y puertas cerradas. Una misteriosa máscara apareció en el centro de la estancia. Al cogerla, se iluminó de un azul intenso y antinatural.
La máscara
El primer ítem. Este, a diferencia de todos los demás, te acompañará en toda la experiencia de juego. ¿Qué hace exactamente la máscara? Pues será tu mayor aliada en caso de estancamiento.

Si has jugado a cualquier juego similar, como la saga The Room o los puzzles de la saga Profesor Layton, sabrás que en ocasiones puedes quedarte pillado/a por no ver cómo avanzar. Una pequeña pieza muy escondida, un mecanismo que gira en vez de activarse con pulsaciones o simplemente estar más empanada que yo antes del primer café, puede hacerte estar un buen rato buscando sin éxito. El juego permite que te pongas la máscara y a través de sus ojos azules poder ver una pista del acertijo. La máscara no te da la respuesta exacta. No te dice “Coge esta llave y colócala aquí”, ni mucho menos. Solo señala la zona en la que deberías fijarte y el resto depende de ti.
De hecho, el juego permite que si no hay manera de que resuelvas el puzle, puedes saltártelo. Pero considero que este tipo de juegos funcionan precisamente porque ponen a prueba tu ingenio, y sería bastante aburrido que te entregaran la solución tal cual. Por eso —aunque esos ojos azules tan penetrantes llamen la atención— no recomiendo abusar de este ítem. Apostad por vuestra inteligencia y fijaos muy bien en cada rincón y en cada pequeño paso que deis: será imposible no avanzar.
Una torre llena de secretos
La aventura transcurre en una torre que es un rompecabezas en sí misma. Parece que el objetivo final es subir por el ascensor hasta la última planta: “V AURORA”. ¿Os suena el nombre? Desde el principio ya te deja con la duda de quién es y qué pinta exactamente en toda esta historia. Podremos descubrirlo recorriendo los 5 pisos que están repletos de mecanismos, piezas móviles y pequeños detalles que invitan a tocarlo todo.
Dentro de cada piso hay varias estancias a las que accedes a través de distintas puertas. Cada estancia funciona como una caja mecánica que esconde un fragmento para el ascensor, lo que hace que el título del juego tenga todo el sentido.

Un punto muy a favor del juego es lo distintas que son entre sí estas cajas. Cada estancia tiene una temática propia y dinámicas y mecanismos muy diferentes: un laboratorio científico, la antigua China, la mitología griega y hasta una caja fantasiosa con un dragón que lanza fuego. Esta diversidad hace que te fijes en cada detalle y evita que la experiencia se vuelva monótona. Haber resuelto un par de puzles no significa que el siguiente vaya a salirte rodado. Más de una vez me he quedado mirando la pantalla pensando “Vale… ¿y ahora qué?”, como quien intenta montar un mueble sin instrucciones.


A lo largo del juego también vas encontrando varias cartas escritas por un hombre misterioso. En ellas va contando su historia. No te lo suelta todo de golpe, pero sí lo justo para que quieras seguir leyendo y entender mejor qué pasa en la torre… y qué tiene que ver Aurora en todo esto.
Algo que me sorprendió muchísimo es que el juego no tiene música. Es un aspecto en el que siempre me fijo, porque en cualquier obra audiovisual —ya sea un videojuego, una película o una serie— una buena banda sonora puede mejorar una escena o tirarla completamente por la borda. Pero no, este juego no tiene. En el menú inicial suena una melodía intrigante, con notas muy misteriosas, pero después… silencio absoluto. Al principio me chocó, la verdad. Sin embargo, tengo que admitir que este silencio hacía que cada movimiento se sintiese más intenso. El “clic” de una pieza que encaja, una manivela que gira o un engranaje poniéndose en marcha… todo suena súper satisfactorio y te da la sensación de que vas por buen camino. Aun así, sí que eché en falta algo de música en momentos puntuales.
Modos de juego


No soy muy fan del modo táctil en Switch; normalmente intento no “toquetear” demasiado la consola. Pero en este caso tengo que admitir que agradecí muchísimo poder jugar así. Entiendo que es un juego pensado para disfrutar en ordenador, pero hacerlo directamente con las manos me resultó sorprendentemente gratificante. Sentía que me metía más en la experiencia. La verdad es que despertó a la niña curiosa que llevo dentro, esa que quiere tocarlo todo a ver qué pasa.
También probé a jugar con la Switch en el dock y usando el mando, pero… nada, no me convenció. La precisión no es la misma y al final tardaba más en mover cualquier cosa que con un simple toque. Para este juego, sentí que necesitaba un control más directo, sin tener que pelearme con el joystick.
No tengo la Switch 2 (de momento, jeje), así que no he podido comprobar si el modo ratón es compatible con este juego. Si lo fuera, imagino que podría funcionar bastante mejor, pero en la Switch original el táctil me pareció sin duda la mejor opción.
Conclusión
Algo que valoro muchísimo es que el juego no se limite a ponerte cajas delante “porque sí”. Aquí hay un contexto, un objetivo que te hace avanzar. Muchas veces este tipo de juegos pecan de lanzar rompecabezas uno tras otro sin ningún tipo de sentido, pero Boxes: Lost Fragments consigue que todo esté bien hilado.
El final me ha dejado con ganas de más, no lo voy a negar. Pero, sinceramente, creo que eso dice mucho del juego. Lo he disfrutado tanto que, cuando terminó, me quedé pensando: “¿Ya?”. Y aunque todos los puzles se van resolviendo a buen ritmo, la experiencia se me hizo corta… lo cual, en mi caso, suele ser señal de que me lo he pasado realmente bien.
- Variedad de estancias y temáticas
- Puzles originales y muy bien planteados
- El misterio que envuelve la historia
- No tiene banda sonora
- El control con mando es incómodo
- Se hace corto

El juego parece interesantísimo, la verdad es que despues de leer la review me estoy planteando si probarlo por mi cuenta. Un análisis fenomenal, aunque quizás habría agradecido que añadiera horas de juego aproximadas, precio, etc
¡Muchas gracias! 🥰❤️
En la review tienes el enlace a la eshop. Ahora mismo tienen promoción del 10% de descuento. Normalmente lo encontrarás a 14,99€.
Respecto a la duración del juego, puede variar entre 3 y 4 horas. Es algo corto (uno de los puntos negativos).
Muy buen análisis 👏 Me ha gustado especialmente la sensación de misterio constante, dan ganas de jugarlo
Gracias 🫶🏻
¡Sí! Es lo que más atrapa 😉
¡Me ha encantado la reseña, Diana!
Está escrita de una forma muy clara y envolvente, y consigue atraparte desde el principio.
La manera en la que presentas el juego transmite mucho misterio e interés, y logra que quieras saber más sin necesidad de conocerlo previamente.
¡Enhorabuena por el gran trabajo! 🎮✨
Era la intención 😊 ¡Gracias!