Análisis de V’s Rage

En el cada vez más bullicioso panorama indie actual, donde la eShop se llena de juegos lanzados casi a diario, no es raro que surjan pequeños estudios que quieran hacerse un hueco en el mercado.

Pueden apostar por una historia conmovedora, un apartado visual o sonoro sublime, emular un estilo de juego que esté de moda o, como es el caso que nos ocupa, tratar de capturar un poco de la magia de los arcade de antaño con los que crecimos la generación de los 80 y 90, dejándonos la paga semanal en apenas un par de asaltos.

Esta es la idea que subyace en V’s Rage, el juego principal de bit maniaX, un estudio y pequeña empresa indie italiana de desarrollo de videojuegos.

Lanzado en Nintendo Switch el 1 de noviembre del 2025, este juego es una aventura de acción que se presenta como un homenaje a los clásicos géneros de las recreativas beat’ em up, shooters y de conducción, entre otros. ¿Consigue lo que promete? Lo veremos a continuación.

La furia de una madre

Nos encontramos ante una premisa cuanto menos peculiar. En una pequeña introducción con viñetas de cómic dibujadas a mano, se nos presentará a V, una “madre coraje” que está demasiado harta de tener que hacerlo todo ella sin ningún tipo de ayuda por parte de su marido, que se pasa el día jugando a videojuegos, ni de sus hijos.

Frustrada y prácticamente ardiendo de rabia, una noche despierta en lo que parece ser una pesadilla surgida de la mente de su esposo. Allí, un dios parecido a Zeus le informa de que, para lograr entender a su cónyuge, la ha traído a un mundo que mezcla todos esos juegos que tanto le gustan, para que ella pueda experimentarlos de primera mano. Para su aventura, le entrega su querida sartén y vía libre para liberar toda su rabia contenida. Desde ese momento, nuestro objetivo será atravesar cada una de las 16 fases del título para poder partirle la cara a ese dios y largarnos de allí.

Una de las cartas de presentación y principal premisa del juego es su estilo visual dibujado a mano, que intenta fusionar la estética de los arcades con un toque de anime de los años 80. Si bien el nivel de pulido no alcanza altas cotas de calidad, los diseños de los personajes rebosan personalidad por los cuatro costados, empezando por la protagonista, cuyos gestos y expresiones nos sacarán más de una sonrisa a lo largo de la historia.

Los enemigos son bastante variados, escondiendo pequeñas bromas y referencias a otros videojuegos, como el primer jefe, Krastos, un gigantón dueño de una pizzería local que nos atacará con una pala de horno para hacer pizzas.

Mientras que los personajes y sus animaciones están realizados en 2D, nos encontramos con escenarios modelados en low-poly 3D, en un estilo que nos ha recordado en cierta medida a títulos como Paper Mario. El colorido y el gran contraste entre las texturas ayudan a homogeneizar todos los elementos del juego, incluidos los bocadillos y onomatopeyas que poblarán la pantalla al más puro estilo de la serie de Batman de los años 60.

Sin gastar ni 25 pesetas

Cada nivel adopta un estilo ligeramente distinto a los demás, y es aquí donde yace la mayor riqueza de este juego. Comenzaremos en una fase con la estética de la antigua Roma, donde nos atacarán faunos adictos al móvil y gorgonas motoristas mientras nos abrimos paso a golpe de sartén y patadas voladoras.

Cuando acabemos con algunos enemigos, podremos hacernos con power-ups que sumarán un corazón a nuestra vida total, mayor velocidad o daño, e incluso una magia en la que caen del cielo planchas de ropa destruyendo a todo lo que pulula por la pantalla. Esta fase, por ejemplo, es una clara referencia a los beat ’em up clásicos como Altered Beast o Golden Axe. De hecho, la magia es una animación casi calcada a la de este último título, con la protagonista alzando el brazo hacia el cielo para invocarla.

Al acabar con el jefe de final de fase, el juego nos puntuará con hasta tres estrellas según lo bien que lo hayamos hecho y, tras una breve secuencia de viñetas de cómic, pasaremos al siguiente nivel, que será totalmente distinto del que acabamos de jugar. En este sentido, una de las cosas que hace bien el juego, es la posibilidad de que, si caemos ante el jefe, podamos continuar con un número indefinido de intentos desde los primeros compases del combate contra él. Esto es de agradecer, dado que moriremos unas cuantas veces hasta que aprendamos la forma correcta de acabar con ellos.

Además, en el menú del título podremos acceder a todos los niveles que vayamos desbloqueando por si queremos repetirlos para aumentar la puntuación obtenida.

Así, durante las casi 3 horas que dura el juego, tendremos niveles beat’em up, pero usando armas de fuego, como en Metal Slug; otros en los que moveremos una mirilla para disparar mientras avanzamos automáticamente hacia delante, al más puro estilo FPS; en otras fases nos pondremos a los mandos de varios vehículos como motos o submarinos, en los que tendremos que esquivar y atacar a los enemigos que nos salgan al paso; e incluso viajaremos al espacio exterior en una clara referencia al Asteroids.

Si bien todos los niveles difieren entre sí, hay algo que comparten y que se destila de cada uno de ellos: el amor por los juegos arcade que el estudio ha intentado hacernos llegar.

Gamer’s rage

A pesar de todo esto, uno de los principales problemas de los que adolece V’s Rage es su elevada dificultad, sin tutoriales más allá de un bocadillo de texto al comienzo de cada fase que nos informa de los controles que vamos a usar, y sin hacer gala de una curva de aprendizaje bien nivelada.

No se trata de que sintamos que lo hemos hecho mal, ni de una experiencia de juego que anime a la repetición buscando patrones de conducta en los enemigos que nos permitan vencerlos, sino más bien de fallos en el diseño y las mecánicas que harán que queramos arrojar la consola por la ventana en alguna que otra ocasión, emulando el mal genio de la protagonista.

Enemigos que aparecen de la nada y nos hacen perder vida rápidamente, colisiones imprecisas, movimientos mal calculados o proyectiles demasiado pequeños como para apreciarse bien en pantalla son algunos de los puntos que han restado brillantez al resultado final.

A todo lo mencionado, debemos sumar unos efectos de sonido y una música correctos para un título indie, pero que tampoco rompen moldes. Las melodías parecen extraídas también de aquella gloriosa época noventera en la que, si bien hoy día recordamos con cariño las tonadillas que machacaban nuestros oídos una y otra vez, no ocurre lo mismo con nuevas incorporaciones al panorama actual, donde la ausencia de canciones orquestadas y los efectos de sonido demasiado repetitivos y mal ajustados pueden acabar haciéndonos desconectar el volumen.

Conclusión

V’s Rage es un ejercicio interesante si lo tomamos como lo que los desarrolladores pretenden: un tributo a los clásicos arcade. Tiene variedad de fases, personalidad y un estilo visual distinto a lo que solemos ver hoy día. Sin embargo, esa chispa inicial se ve opacada por problemas en mecánicas mal medidas y por una experiencia de usuario que puede hacerse demasiado frustrante cuando, por decimonovena vez, un jefe nos hace morder el polvo sin que apenas nos hayamos dado cuenta de qué o quién nos ha golpeado.

Este título puede atraer a todos aquellos que, como el que escribe, nacimos en aquella época dorada de los inicios de los videojuegos como entretenimiento social o, simplemente, a jugadores curiosos que quieran probar una propuesta original de corte europeo. Sin embargo, quienes busquen una experiencia más casual y relajada, o los más puristas para los que predomine un buen pulido o un acabado más refinado, quizás se queden con ganas de saborear esa magia arcade que V’s Rage intenta mostrarnos.

65
LO MEJOR
  • Estilo visual dibujado a mano
  • Inspiración clara en arcades clásicos y multitud de easter eggs en forma de homenaje a otros videojuegos
  • Variedad de fases y mecánicas
LO PEOR
  • Una dificultad muy elevada y mal equilibrada
  • Problemas de precisión en las mecánicas
  • Apartado sonoro mal calibrado, muy plano y repetitivo

Escrito por:

  • ¡Saludos!

    Mi nombre es Sir Francis (Fran para los amigos), y llevo viajando por los mundos de Nintendo prácticamente desde que existen. He perdido la cuenta de las veces que he derrotado a Bowser, salvado Hyrule o ganado la Liga Pokémon.

    Me he criado entre Waddle Dees y Pikmin, pagando unas cuantas hipotecas de bayas por el camino.

    Y aun así, cada nueva aventura la empiezo como el primer día: con ilusión y ganas de descubrir qué me espera al otro lado de la pantalla.

    ¿Me acompañáis en la próxima?

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2 comentarios

  1. Buena review. Espero que tu consola haya sobrevivido y que no la hayas lanzado por los aires en algún nivel de la frustración jajajaja