Análisis de Winterlight: Where silence says it all

Todos nosotros pasamos por malos momentos. Momentos donde tendemos a encerrarnos en nosotros mismos, por miedo a mostrarnos vulnerables, y donde un consejo ajeno, aunque bienintencionado, puede suponer para nosotros una piedra más en la pesada mochila con la que cargamos. Aquí, cuando las palabras duelen, un simple abrazo, un gesto amable o una cálida compañía pueden ser armas mucho más poderosas y, como la luz de un faro, mostrarnos un camino en la oscuridad.

Winterlight: Where silence says it all, la novela visual desarrollada por SMV Games de la que hablaremos hoy, quiere reflejar justo eso. El proceso de asimilar el dolor, de encontrarse a uno mismo y del valor de las relaciones humanas. Es un juego muy emocional y que nos invita a reflexionar acerca de cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.

Bajo la luz del faro

En esta historia tomaremos el papel de Elías, un joven que vuelve a su pueblo natal tras enterarse de la muerte de su madre. La relación entre ambos nunca fue del todo buena y un día, Elías, al verse superado tras una discusión, se fue de forma inesperada, dejando no solo a su madre, sino también a todos sus seres queridos atrás. En esta vuelta a casa, Elías deberá enfrentarse a sus miedos a la vez que acepta el dolor que le supone haberse ido de la forma en la que lo hizo, además de hacer las paces con sus seres queridos y apoyarse en ellos para poder elegir qué paso dar a continuación en su vida.

Seguir a Elías por el difícil camino del duelo y el autoperdón golpea emocionalmente como un camión a trescientos kilómetros por hora. Es una historia muy íntima y con la que es fácil emocionarse. A veces peca de estereotípica y algo melodramática, con diálogos poéticos y un tono melancólico continuo que a veces roza el absurdo, pero en términos generales funciona muy bien.

Su modo de juego

Además, como viene siendo costumbre en el género, a lo largo del juego podremos tomar distintas decisiones que modificarán la historia. En concreto tenemos tres (más bien dos) rutas diferentes, siendo la más interesante la que se centra en la relación de Elías con Mara, su amiga de la infancia de la cual siempre estuvo enamorado y que servirá como punto central para su desarrollo. Esta es claramente la ruta principal y, aunque es sencilla, es muy enternecedora. Poco a poco veremos cómo ambos personajes se van entendiendo mutuamente y cómo su relación evoluciona y crece. En este sentido, como el título del juego indica, el silencio lo dice todo y muchas escenas tanto de esta ruta como del juego en general aprovechan muy bien esos tiempos de pausa para, con un sutil roce de manos o un gesto, transmitir un torrente de emociones.

Sin embargo, si profundizamos un poco más y rejugamos la historia en busca de rutas alternativas, nos daremos cuenta de que la cosa no es tan bonita como parece. Muchos elementos que al principio daban la sensación de ser importantes, como la subtrama de la madre de Elías, caen en saco roto o, al menos, se quedan en un segundo plano. Además, con el tiempo las decisiones se vuelven superficiales y poco interesantes. En su mayoría estas consistirán en elegir si pasar el rato con Mara o rechazarla (de forma bastante cruel a veces) para irnos a filosofar con Iván, un joven intenso de narices y dueño de la cafetería del barrio que se siente más como un recurso narrativo que como un personaje.

En general, la rejugabilidad del título deja mucho que desear y en concreto la ruta de Iván es muy decepcionante. A ratos parece hecha sólo para aumentar la duración del juego o para dar una opción romántica alternativa a Mara, sin apenas aportar al argumento global.

Silencios incómodos: el arte y la banda sonora

Al margen de la historia, sin duda el punto más controversial de Winterlight: Where silence says it all tiene que ver con su apartado artístico y sonoro. Y es que estamos hablando de que gran parte si no todo el arte del juego está generado por IA. Los desarrolladores aseguran que el arte ha sido retocado a mano para mantener una coherencia y un tono acorde a la historia. Sin embargo, aunque se nota que eso es cierto, siguen habiendo multitud de errores visuales que desentonan bastante. Bancos que miran hacia ninguna parte, tazas de café del tamaño de una silla o elementos difuminados y diseños de personajes genéricos son algunos de los ejemplos que nos podemos encontrar. Entiendo que al tratarse de un proyecto pequeño se recurra a este tipo de herramientas y siendo fríos podríamos decir que cumple, pero tampoco puedo resaltarlo como un punto positivo.

Por otro lado, la banda sonora, aunque es muy buena y por lo general funciona muy bien, tampoco es original. En concreto está formada por una selección de canciones libres de derechos del compositor Scott Buckley. Esto en principio y, de nuevo, al hablar de un proyecto pequeño, no debería ser demasiado problemático. Pero al no estar la música expresamente diseñada para el juego, sobre todo si tenemos en cuenta que esta se reproduce como una playlist sin importar lo que esté sucediendo en pantalla, se generan algunas fricciones, ya que no solo hace que las escenas pierdan fuerza, sino que también produce momentos algo molestos con silencios entre canción y canción que, si tenemos mala suerte, puede incluso llegar a suceder en medio de la acción. Es una pena, porque si hubieran estado bien organizadas las canciones, el juego habría ganado bastante. Sin embargo, no es así.

Y para acabar, un poco de mate

En cuanto a los idiomas disponibles, tenemos el inglés, el portugués y el español. En este punto me ha sorprendido bastante ver que el español en el que está escrito el juego es el argentino (ya que se ambienta allí), y con un acento muy marcado además. Esto tampoco es un impedimento para disfrutar el juego ni mucho menos, al final se entiende todo perfectamente, pero a veces choca un poco e incluso genera situaciones algo cómicas si no estás acostumbrado.

Conclusión

Winterlight: Where silence says it all es una obra irregular. Su trama íntima y muy emotiva hará que jugarlo se sienta como un abrazo al corazón. Sin embargo, tiene carencias que no se pueden ignorar. El uso de la IA y de recursos no originales están demasiado presentes. Esto unido a su duración escasa -de apenas 1 hora por ruta- y su sistema de decisiones poco inspirado hacen que el conjunto se tambalee. El juego no es un desastre. Yo, de hecho, lo he disfrutado (aunque también es cierto que tengo debilidad por este tipo de historias), pero tampoco os puedo mentir. Si buscáis una experiencia emotiva con tintes románticos, estoy seguro de que os gustará, incluso puede llegar a emocionaros, pero considero que hay propuestas similares mucho más redondas por ahí.

55
LO MEJOR
  • Su historia, sobre todo la ruta de Mara, es muy bonita y emotiva
LO PEOR
  • Arte irregular al estar generado por IA
  • Su banda sonora, que pese a ser muy buena, no es original ni está bien implementada
  • Elecciones escasas y rutas alternativas poco interesantes

Escrito por:

  • Fran

    ¡Hola! Me llamo Fran. En mi caso, he sido fan de Nintendo desde aquella vez que mi primo cometió el error garrafal de dejarme jugar a la versión de Game Boy Advance de Super Mario World. Desde entonces, los videojuegos se han convertido en mi hobby principal y en mi pasión. He jugado de todo, de todas las épocas, y siempre con un cariño muy especial por Nintendo. Sagas como The Legend of Zelda, Monster Hunter y, sobre todo, Mario son algunas de las muchas que siempre tendrán un hueco en mi corazón. Espero que disfrutes de este viaje junto a mí y mis compañeros 😀

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Un comentario

  1. Que haya muchos diseños hechos por IA me tira totalmente para atrás la verdad